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Orquídeas silvestres de la Sierra de Gádor

A pesar de que por su aridez podría pensarse lo contrario, la provincia de Almería es rica en especies de orquídeas silvestres. Uno de los enclaves favoritos para los aficionados y estudiosos de estas plantas es la Sierra de Gádor.

Orquídea en Sierra de Gádor

La primavera es sinónimo de floración de muchas especies de plantas que se sirven de los insectos para polinizarse. Entre ellas se encuentran las orquídeas, unas plantas muy peculiares como vamos a ver.

Cuando hablamos de orquídeas, mucha gente piensa en esas grandes flores que llegan a tener las especies tropicales  y que venden en muchas floristerías, pero en este caso nos referimos a las orquídeas silvestres mediterráneas, que en muchos casos no superan los 10 cm de altura con flores también de pequeño tamaño.

Estas plantas han evolucionado hasta adquirir métodos de polinización únicos, como las orquídeas del género Ophrys, cuyas flores imitan a la hembra de una especie concreta de abeja, en forma, color y olor, para seducir al macho. A este fascinante fenómeno se le denomina pseudocópula, y mientras el macho intenta desesperadamente copular con la falsa hembra, los polinios, unas estructuras especiales con forma de bastoncitos y con un adhesivo, se quedan pegados en la cabeza o el abdomen del insecto víctima del engaño.

Dasyscolia ciliata en pseudocópula con Ophrys speculum

Dasyscolia ciliata en pseudocópula con una flor de la orquídea Espejo de Venus (Ophrys speculum). Foto: © Sergio Martín.

Una especie de este género, la Ophrys apifera, puede llegar a autofecundarse si el engaño no surte efecto, lo cuál disminuye la calidad genética de la especie pero asegura su continuidad.

Ophrys apifera

Ophrys apifera tiene la opción de autofecundarse si el engaño no surte efecto. Foto: © Sergio Martín.

En ocasiones, una abeja que lleva pegados polinios de la especie de orquídea con la que está relacionada, puede llegar a fecundar a otras orquídeas de especies diferentes, ya sea por confusión, porque la identifican como una abeja rival... polinizándola. Mediante este proceso se producen los híbridos naturales, plantas que no pueden tener descendencia pero que conservan algunos caracteres de los padres y las combinan dando lugar a unas orquídeas singulares, que son muy cotizadas entre los fotógrafos aficionados a estas fascinantes plantas.

Orquídeas de Sierra de Gádor

Los híbridos contienen caracteres de las dos especies de las que proceden. Híbrido de Ophrys fusca y Ophrys tenthredinifera= Ophrys x sancti-leonardi. Foto: © Sergio Martín.

Además del engaño sexual, las orquídeas silvestres utilizan otros métodos de polinización, no menos fascinantes, como el engaño alimenticio, propio de algunos géneros como Orchis o Himantoglossum, especies con numerosas flores, que utilizan a las mariposas como polinizadores. En sus labelos tienen unas manchitas llamadas másculas que funcionan como luces de aterrizaje para los insectos y que sugieren que allí hay alimento. Una auténtica argucia, ya que no encontrarán nada en esa cavidad.

Orchis purpurea

Orchis purpurea. Foto: © Sergio Martín.

Durante el mes de mayo, se puede observar una orquídea que utiliza otro método curioso de polinización. El género Serapias ofrece refugio a los insectos, aumentando la temperatura  uno o dos grados en su interior. A cambio, el insecto se lleva los polinios adheridos.

Serapias parviflora

En las cavidades de la Serapias parviflora el insecto se siente como en casa. Foto: © Sergio Martín.

En algunas ocasiones, se presentan anomalías en el color, y dan lugar a ejemplares hipocromáticos o incluso albinos. La Sierra de Gádor es especialmente rica en estos ejemplares.

Himantoglossum robertianum albina

Orquídea gigante (Himantoglossum robertianum) albina. Foto: © Sergio Martín.

La especialización de este tipo de plantas es fruto de miles de años de evolución, desarrollando métodos de polinización muy elaborados. Por otra parte, puede llegar a ser su perdición, ya que si desparece la especie de insecto a la que está asociada no podrá polinizarse. Muchas de las especies de himenópteros solitarios, entre los que se encuentran los polinizadores de las orquídeas, experimentan marcados declives en nuestros días. En varios de los proyectos asesorados por Serbal, fomentamos el uso de "hoteles de insectos" para favorecer sus poblaciones y así invertir la tendencia negativa de los últimos años.

Que no desaparezcan es cuestión de todos.

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