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Resultado de las II Jornadas de Anillamiento en la Ribera de la Algaida

El día prometía. Las charcas más importantes estaban casi llenas, no hacía demasiado viento, y los días anteriores habíamos visto bastante movimiento de aves.

Curruca cabecinegra

Curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala).

A las 7:45 horas abrimos las redes y los pájaros empezaron muy pronto a caer. Los primeros: un mosquitero común y una curruca cabecinegra, dos de las especies más comunes en la Ribera de la Algaida en invierno.

José Luis Molina con un mosquitero recién sacado de la red.

Tarabilla, pechiazul, buitrón, pájaro moscón, fueron las siguientes aves en ir cayendo. Poco a poco se animaba el día y la variedad de aves atrapadas era grande.

Tarabilla (izda.) y pechiazul (dcha.), otros dos invernantes regulares en la zona.

Anillando un pájaro moscón (Remiz pendulinus) (izqda.) y detalle de pájaro moscón (drcha.). Esta especie, aunque también es un invernante regular en la Ribera, no es tan frecuente como las anteriores (Foto de la derecha de Ximo Galarza).

El público que asistió, muy numeroso, se deleitaba viendo el anillamiento. Poder ver las aves tan cerca y todo el proceso que lleva anillarlas siempre les sorprende...

Los niños son los que más disfrutan. Especialmente cuando sueltan las aves.

Sin embargo a las 11:30 aproximadamente, nos quedamos sin pájaros que anillar. La suerte no estuvo con nosotros. Un perro (de cuatro patas) nos tiro las redes, las destrozó, y tuvimos que retirarlas. Lo sentimos especialmente por los que llegaron tarde y apenas vieron pájaros.

Una de las redes apareció tirada y hubo que retirarla. Un buitrón (dcha) se quedo muy enredado y costó bastante sacarlo.

Por suerte habíamos traído bastante material, alguno nuestro y otro cedido por SEO-Birdlife, de modo que los niños pudieron entretenerse.

Además pudimos disfrutar de un paseo por la zona de la Ribera de la Algaida. Durante la excursión explicamos sus problemas y sus posibilidades. Sus infinitas posibilidades.

  

Los pequeños nos demostraron, una vez más, que necesitan pocas cosas para entretenerse. Les bastaba un poco de barro. Eso sí, ¡cómo acabaron!

En definitiva, un gran jornada y una sensación muy positiva. Cada día más personas se acercan a este tipo de eventos. Poco a poco los ciudadanos de Roquetas de Mar en particular, y Almería en general, van conociendo este lugar y será de este modo, conociéndolo, valorando su importancia, como conseguiremos que se proteja. Que sea de todos.

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