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Amenazas

Son múltiples las agresiones que ha sufrido y sigue sufriendo la Ribera de la Algaida, muy especialmente su humedal. Muchas de estas agresiones han sido además dirigidas ex profeso para acabar con él. Todo ello a pesar de que como hemos visto, encontramos aquí varias especies y hábitats de interés, y que parte del paraje se encuentra protegido bajo la figura de Monumento Natural. El abandono por parte de las diferentes administraciones es escandaloso, así como la falta de vigilancia, siendo el resultado final una total anarquía en los usos y la ausencia de gestión.

Tractor del Ayuntamiento de Roquetas fumigando en la Ribera de la Algaida. Foto: © Posidonia.

Destacan entre las amenazas los vertidos de escombros, algunos de los cuales han sido de cientos de toneladas y tuvieron como objeto el soterramiento del humedal. Aunque estos vertidos tan voluminosos ya han sido paralizados, aún hoy siguen produciéndose otros de menor tamaño por toda la superficie del paraje, lo cual podría solucionarse con una vigilancia más eficaz.

Los vertidos ilegales de escombros y basura en la Ribera de la Algaida son, desgraciadamente, muy frecuentes.

Otra amenaza importante es el transito de vehículos a motor y muy especialmente la presencia de dos circuitos de motocross. La construcción de estos circuitos ha modificado el perfil del humedal y zonas que debería inundarse quedan ahora secas todo el año. El tránsito de motos y quads ha erosionado mucho el terreno quedando grandes zonas sin vegetación, dándole a la zona un aspecto desolado. Además la práctica de motocross produce contaminación acústica, muy molesta para aves y los paseantes de la zona.

Practicando motocross en la Ribera de la Algaida. Foto: © Posidonia.

El tránsito de vehículos es común por la zona una vez que se seca el humedal.

Se da además la circunstancia, que algunas de las aves de mayor interés de la zona y que se encuentran en mayor peligro (charrancito, canastera, chorlitejo patinegro), utilizan la zona en la que se práctica motocross para nidificar, por lo que es fácil imaginar que no les va muy bien a estas aves en este lugar. Tampoco ayuda el control de mosquitos tan exagerado que se hace en la zona. Se hace sin seguir ningún criterio ecológico. En verano se fumiga prácticamente a diario usando un tractor que no sigue ningún camino determinado y va metiéndose por todos lados, muchas veces literalmente aplastando nidos.

Nido de canastera (Glareola pratincola) en una rodera dejada por el tractor que fumiga en la zona. El aplastamiento de nidos por vehículos es la mayor causa de fracaso reproductor para las aves en esta zona.

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