El pasado domingo 13 de febrero nos desplazamos un grupo de 15 voluntarios y voluntarias al Barranco de La Garrofa para plantar algunos algarrobos que habíamos sembrado en nuestro vivero.

Voluntarios de SERBAL

Voluntarios y voluntarias de SERBAL en el Barranco de la Garrofa. Foto: © SERBAL.

Barranco de la Garrofa significa literalmente “barranco de la algarroba”. Sin embargo, si paseamos por este lugar, son muy pocos los ejemplares de este majestuoso árbol que en la actualidad podemos encontrar. En el camping quedan un par de algarrobos centenarios, y alguno más en la parte media del barranco, a los que hay que añadir otros que aparecen dispersos jalonando el antiguo camino carretero del Cañarete.

En realidad, el algarrobo (Ceratonia siliqua) no es un árbol autóctono de la Península Ibérica, sino que es originario de la zona oriental del Mediterráneo. En nuestro país fue introducido al parecer por los cartagineses y posteriormente por los árabes, extendiéndose su cultivo por toda la zona de levante, especialmente por Cataluña, Baleares y Valencia, donde le llaman precisamente “garrofer”, siendo un árbol muy apreciado ya que se ha utilizado históricamente para la alimentación humana y animal, estando además muy bien adaptado a nuestro clima.

En la provincia de Almería, el algarrobo está muy extendido por toda la geografía, apareciendo ejemplares especialmente imponentes en el levante almeriense. En la zona que nos ocupa, en cambio, casi todos fueron cortados.

Con el objetivo de devolver los algarrobos al barranco que lleva su nombre, el domingo 13 de febrero nos acercamos hasta el Barranco de la Garrofa para plantar más de un centenar de algarrobos nacidos en nuestro vivero

Plantando un algarrobo

Se colocaron protectores para proteger los pequeños algarrobos de las cabras montesas y otros herbívoros. Foto: © SERBAL.

Se plantaron en total más de 125 algarrobos, en una zona especialmente rocosa, abrupta y de difícil acceso, a la que se accedió transportando, además de las herramientas, más de 300 litros de agua en garrafas, lo que supuso un especial esfuerzo para nuestros voluntarios y voluntarias, quienes demostraron una vez más su fuerte compromiso por mejorar nuestro medio.

Los algarrobos plantados ayudarán a evitar la erosión en una zona donde las escasas lluvias que caen suelen ser torrenciales. También son muy apreciados por el camaleón común, abundante en la zona, para refugiarse, además de resultar muy atractivos para las cabras montesas, pues suelen alimentarse de sus hojas. Esto último es algo que hemos tenido en cuenta, por lo que durante los primeros años, nuestros pequeños algarrobos deberán permanecer resguardados de los herbívoros por protectores.

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